En aquel cuartel general no se
reclutaban soldados, tampoco había armas, ni siquiera había generales, o
mandos militares... En aquel cuartel vivían otros seres, seres que
nadie había visto jamás. Algunos de ellos eran:
Amor, amistad, ilusión, felicidad, ternura, cariño....
Cada año al llegar la navidad se repartían por todo el mundo...
El amor,
solía ir hasta aquellos que eran parejas, muchos jóvenes, y otros no
tantos, a los más mayores como no creían en él, no había muchos a los
que visitar, le encantaba acudir por las noches y rociarlos con sus
polvos de amor...
Amistad,
no era tan cascarrabias como amor y siempre tenía muchísimo trabajo.
Eran días, dónde el hermano ilusión hacía de las suyas y le daba más
trabajo... No tenía horarios, allí donde había más de una persona daba
igual si eran niños, o mayores estaba él. Siempre tenía polvos de
amistad para todos... Era el más querido, el más anhelado...
Ilusión,
por esas fechas es cuando más trabajaba le encantaba rociar con sus
polvos sobre todo a los niños pero también a muchos mayores, aunque
estaba algo preocupada vez eran menos últimamente cada vez eran menos, y
cuanto más mayores más difícil era que sus polvos funcionarán...
Felicidad, era
la que más disfrutaba de su trabajo, entre los que les daba felicidad
estaban las familias y los grupos de amigos, aunque a veces había
familias que no lograba ,que fueran felices y tampoco aquellos que
estaban solos, por eso apenas los visitaba...
Ternura,
sin embargo rara vez acudía a lugares donde no hubieran niños o parejas
a punto de ser papas, decía que los demás no eran merecedores, era un
poco selectivo pero eso sí, se empleaba siempre a fondo.
Y cariño....
Bueno cariño iba casi siempre acompañando a ternura, eran un gran
equipo. Pero también acudía a rociar con sus polvos a los mayores, era
un trabajo hermoso.
A decir verdad trabajaban casi todo el año pero en esas fechas es cuando más de empleaban a fondo.
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