Se encontraba como había soñado bajo las estrellas, allí tumbado sobre la hierba, podía contemplar la belleza infinita del universo, cuando secretos por descubrir, cuantas dudas en su cabeza, cuantos pensamientos sin ordenar, allí tumbado se acurruco, hacia fresco, sentía el olor de la naturaleza, sentía la sabiduría de las plantas, de los árboles, y pensando y pensando se le ocurrió...
Qué mundo en el que vivimos, tener que venir tan lejos para tener paz, pensaba que porque maldita razón el hombre desde que es hombre tenía que matar, no ya para comer, claro, sino por el odio por maldad, porque dios mío, se encomendó al cielo preguntando, pero no sabía la respuesta, eran tantas las dudas, tantas las cosas cotidianas que no vemos, una simple mirada de una amiga, un simple abrazo, lo tenemos y no lo valoramos, porque dios mío volvió a preguntar, porque la mujer es tan bella y el hombre no, que hicimos mal, porque me siento tan feliz aquí tumbado, solo mirando las estrellas, ¿habrá vida en alguna de ellas? Ojala que sí la hay no sean tan violentos como nosotros, de verdad que espero que algún día no mande el dinero, que sea un mundo de paz y de amor, creo que no pido tanto... no supongo que no claro que todo empieza por nosotros... se preguntaba como vivirán, serán tan felices como yo lo soy ahora mismo, la verdad no me importaría quedarme aquí a vivir en mitad de la nada, aislado de todo, aunque sé que no es lo correcto, en ese momento paso una estrella fugaz, aprovecho para pedir un deseo, un deseo y que iba a desear tenía que pensar pronto, ya esta se dijo, un mundo mejor, quizás sonó a utopía, pero que leches es su deseo es lo que quería, ahí fue cuando lo comprendió si quiero un mundo mejor tendré que hacer algo, no basta con desearlo, pondré mi granito de arena, ayudare a los demás todo lo que pueda, y seré mejor persona, con una sonrisa en los labios cerro los ojos, y allí bajo las estrellas se quedó dormido
Qué mundo en el que vivimos, tener que venir tan lejos para tener paz, pensaba que porque maldita razón el hombre desde que es hombre tenía que matar, no ya para comer, claro, sino por el odio por maldad, porque dios mío, se encomendó al cielo preguntando, pero no sabía la respuesta, eran tantas las dudas, tantas las cosas cotidianas que no vemos, una simple mirada de una amiga, un simple abrazo, lo tenemos y no lo valoramos, porque dios mío volvió a preguntar, porque la mujer es tan bella y el hombre no, que hicimos mal, porque me siento tan feliz aquí tumbado, solo mirando las estrellas, ¿habrá vida en alguna de ellas? Ojala que sí la hay no sean tan violentos como nosotros, de verdad que espero que algún día no mande el dinero, que sea un mundo de paz y de amor, creo que no pido tanto... no supongo que no claro que todo empieza por nosotros... se preguntaba como vivirán, serán tan felices como yo lo soy ahora mismo, la verdad no me importaría quedarme aquí a vivir en mitad de la nada, aislado de todo, aunque sé que no es lo correcto, en ese momento paso una estrella fugaz, aprovecho para pedir un deseo, un deseo y que iba a desear tenía que pensar pronto, ya esta se dijo, un mundo mejor, quizás sonó a utopía, pero que leches es su deseo es lo que quería, ahí fue cuando lo comprendió si quiero un mundo mejor tendré que hacer algo, no basta con desearlo, pondré mi granito de arena, ayudare a los demás todo lo que pueda, y seré mejor persona, con una sonrisa en los labios cerro los ojos, y allí bajo las estrellas se quedó dormido
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