En una humilde casa, hace mucho tiempo nació una
niña, hermosa como la luna, con unos ojos relucientes, la llamaron Alina, pues
decían que era tan linda como la luna y las estrellas. Alina vino a nacer en una familia de poco
dinero, pero con mucha humildad. Toda la casa estaba llena de felicidad por el
nacimiento de aquella niña. Pues había devuelto la ilusión a esa pobre
familia.
Poco duro la felicidad, ya llegando al año de edad
se dieron cuenta que a su hija le ocurría algo, la llamaban por su nombre y no
respondía a su llamada, al principio pensaron que era demasiado pequeña, pero
con el paso del tiempo, descubrieron que no miraba cuando la llamaban.