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22 junio 2013

El Fin Del Planeta Tierra

A finales del 2012, eran pocos los que pensaban que el mundo iba a acabar, estaban tan equivocados... Pocos comprendieron lo que pasaría. No, el mundo no acabo el  21 de diciembre de 2012, tampoco el 22, ni el 31, aquello escapaba a cualquier teoría maya, primero fue la decepción de todos los humanos contra aquellos políticos, sobre todo en los países más desarrollados.

Pero aquello sólo era el comienzo, en los años venideros el paro llegó a más del 50% a nivel mundial, eso en los primeros dos años tras el supuesto cambio que traería la paz. El hambre crecía a la par que el nerviosismo, los gobiernos hacían promesas inútiles, pero la gente ya se moría de hambre... ¿Suicidios? No...Eso fue al principio, el primer año, es decir 2013, el siguiente fue... No sabría explicarlo con precisión...

El Jardin

Había una vez un hermoso jardín lleno de flores, las había de todas clases: margaritas, amapolas, azucenas y también había rosas. Muchas rosas, pero en particular había una que destacaba entre las demás, hermosa y reluciente, era una delicada rosa roja la cual todos admiraban y elogiaban. Esta rosa no era igual que sus otras compañeras. Era roja, sí, pero tenía un rojo más vivo más hermoso, quienes la veían sentían que era una rosa muy especial, destacaban sus pétalos completamente abiertos. Todos coincidían en decir que tan sólo con mirarla te llenaba de felicidad, no sabías como... Algunos incluso se acercaban a contemplarla de cerca, siempre respetándola pues esa maravillosa rosa, tan sólo provocaba ganas de quererla y observarla detenidamente para sentir felicidad.


21 junio 2013

La Bruja Sin Nombre

Cuenta la leyenda que una bella joven fue hechizada por un malvado brujo, pues se negó a darse en matrimonio con su hijo ya que no estaba enamorada de él. La joven fue desterrada y obligada a vivir sola y sin compañía de ningún hombre en el más remoto de los confines. Los lugareños la llamaban la bruja, pues decían que aquel que la miraba no volvía a ser el mismo. Los hubo que locos de atar se batieron en duelo con espadas hasta resultar muertos, otros en cambio perdían todo uso de razón y acababan locos de atar delirando por las calles. Y también los hubo que sin explicación ninguna cayeron al suelo fulminados por su brujería. Desde luego ninguno volvía a ser el mismo después de conocer a la bruja sin nombre.